Una práctica de nuestra consultora desde sus inicios, utilizar fragmentos de películas de ficción, es comentada por expertos en ésta nota publicada en La Nación del domingo 26-2-2012, por la periodista Silvina Scheiner.

El mundo de las oficinas, las empresas y los consultores está en el cine. Como parodias o exageraciones de la realidad, los recursos humanos son un tema instalado en la pantalla. Una de las últimas imitaciones del mundo corporativo es House of lies, o Casa de mentiras, una serie para TV -que aún no se estrenó en el país- que cuenta las peripecias de Marty Kaan, presidente de Galweather & Stearnun, una firma de consultoría con pocos escrúpulos.

Este CEO, encarnado por Don Cheadle, usa trajes carísimos, es manipulador, mujeriego y capaz de todo.

Al igual que la industria del entretenimiento se nutre de la realidad para crear sus personajes, las compañías también aprovechan las historias del cine para entrenar, capacitar y resolver los problemas reales. En épocas donde la imagen es todo, el cine es una herramienta valiosa para exponer ante los gerentes qué es el liderazgo o explicar a los vendedores por qué son un grupo y no un equipo.

Todos conocen las películas obvias. Pero, producto de las nuevas maneras de trabajar, del cambio en el estereotipo del profesional y, por supuesto, de la evolución de los negocios, otros títulos están sumándose al arsenal de películas que un ejecutivo debe haber visto o, por lo menos, tener en agenda.

Una película no tiene necesariamente que transcurrir en una empresa para ser útil en el ámbito corporativo. Es verdad que la francesa Recursos Humanos (Ressources humaines, 1990), de Laurent Cantet, sirve para mostrar la relación entre los obreros y el management, y que Wall Street (tanto la primera como la segunda parte) permite ver en el estereotipado Gordon Gekko al hombre de negocios capaz de todo por llegar a su meta. Sin embargo, profesionales de las más diversas áreas sumaron títulos novedosos de géneros que van de la comedia a lo fantástico y que aportan un poco de oxígeno al monótono mundo corporativo.

Luis del Prado, profesor de la escuela de negocios de la UADE, que utiliza el cine en capacitación y consultoría desde los años del VHS, se vale de la trilogía de El señor de los anillos (2001), de Peter Jackson, para explicar temas de liderazgo y poder.

Del Prado editó fragmentos de los tres films para tratar la administración de la diversidad por parte del lider, el proceso de producción de confianza y la unión de un grupo frente a un objetivo común. “Se ve muy claramente el uso del poder y cómo, aun bien utilizado, éste modifica a quien lo detenta. Aceptar un lugar de poder siempre trae consecuencias”, explica.

Julio Bresso, director de Recursos Humanos de Mapfre Argentina, destaca Habemus Papa (2011), del director Nanni Moretti. Comenta que, entre otros puntos, es un film excelente para ejemplificar cómo las organizaciones se equivocan al ascender a profesionales exitosos. “El candidato no puede decir que no, ya sea por ego o por temor. Y está en los directivos que lo eligen ver quién es la persona a la que están premiando con algo que devendrá en un castigo. Un excelente vendedor no siempre puede ser un buen gerente de ventas”, agrega.

Ernesto Gore, de la maestría de Estudios Organizacionales de la Universidad de San Andrés, utilizará este año el documental de la coreógrafa recientemente fallecida Pina Bausch ( 2011), de Wim Wenders. “Su ballet, que hace cosas increíbles, me despertó la pregunta ¿cómo es que algunos grupos y algunos estilos de liderazgo permiten a la gente hacer cosas que en cualquier otra parte y con otra gente no podrían hacer?

Jorge Mocetti, director de Recursos Humanos para Europa de Nielsen, aporta la comedia Hechizo del tiempo (1993), de Harold Ramis. “Enseña a repensar la realidad ante la misma experiencia. En tu vida profesional te suceden cosas que debés mirar de manera diferente para no solucionarlas siempre igual.”

En esa línea, para promover pensamientos por fuera de lo establecido y dar soluciones creativas, Alejandro Bernhardt, de Esade, agrega a la lista Apolo 13, de Ron Howard (1995).

Monólogos épicos

Como en el entrenamiento deportivo, los grandes monólogos son muy utilizados. Ya sean motivadores o simplemente activadores, los discursos son un ítem obligado. Los más citados son el de Enrique V en el Día de San Crispin (1989) en la película dirigida y protagonizada por Kenneth Branagh, el de Mel Gibson en Corazón valiente (1995) o la palabras del entrenador que encarna Al Pacino en Un domingo cualquiera, de Oliver Stone (1999).

Lejos de la temática del honor y mucho más cerca de la cotidianidad de un trabajador, se ubica el de Alec Baldwin en El precio de la ambición (1992), donde intenta despabilar a un grupo de mediocres vendedores de bienes raíces que están por perder su trabajo, recuerda Rubén Heinemann, el head hunter de Wallchase.

El humor es un excelente recurso para enfrentar los problemas o hablar de lo incómodo. “Ver una escena no lo resuelve, pero es un punto de partida. El reconocimiento es el comienzo de un proceso de solución”, cuenta Del Prado que aprovecha fragmentos de la sitcom americana The Office. La serie está concebida como un falso documental que retrata las problemáticas de los empleados de una oficina: los egos, los abusos de poder, los chismes, las promesas incumplidas, etcétera.

Los expertos coinciden en que la “devolución” es clave. No se trata de pasar la película y preguntar al auditorio “¿qué les pareció?”. “Si nadie responde, el efecto buscado desaparece. Hay que ofrecer una mirada guiada, donde el auditorio reciba consignas precisas que conduzcan su análisis”, indica Del Prado.

Hay otros films muy votados. Los coristas (2004), de Christophe Barratier: las individualidades no anulan la visión de lo colectivo. Red Social (The Social Network-2010), de David Fincher; la Generación Y en el mundo de los negocios. Desafío (2008), de Edward Zwick; el rol de los seguidores frente a una crisis temporaria del líder. Colores primarios (1998), de Mike Nichols: con diálogos que muestran la capacidad de seducción e influencia del protagonista.

Las claves

  • Todo género, desde comedias hasta series de TV, sirve para usar la ficción en las empresas.
  • Según los especialistas, lo importante, es que la película o serie incluya la problemática a abordar.
  • Además se recomienda no pasar el film entero en una capacitación, sino sólo fragmentos editados.
  • Entregar una guía de consignas para que el grupo busque y no se quede en lo evidente, la historia.

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