(Publicado en el matutino “La Nación”, suplemento Economía, domingo 31-3-2013)

El martes 2 de abril se celebrará el Día Internacional de la Diversión en la Oficina, una tendencia en ascenso.

“Con los terroristas.” empieza la canción que anuncia, a esta altura, algo conocido por todos los que navegan por Internet: miles de videos muy cortos de un alegre descontrol de gente bailando disfrazada. Se llama Harlem Shake y ya es un fenómeno viral que tienta a miles de personas en el mundo. De hecho hay una recopilación en YouTube de los mejores videos subidos por la gente, muchos en la oficina, que acumulan millones de visitas.

Pero no a todos les sale bien. Recientemente, un grupo de mineros australianos fue despedido por filmar una coreografía en su lugar de trabajo y subirla a YouTube. Igual suerte corrió un profesor de inglés de Bulgaria que involucró a sus alumnos en la danza, en el patio del colegio. En el primer caso, la minera Barminco dijo que los mineros violaron normas de seguridad y valores de integridad y excelencia de la firma. Al profesor, la dirección le recriminó que el baile es una “degradación de la sexualidad humana”.

Por el contrario, en la Argentina, recientemente Guibert Englebienne, uno de los socios fundadores de la compañía de software Globant, subió con orgullo a su muro de Facebook el video de Harlem Shake que hicieron los empleados de la oficina en Colombia (que luego fue copiado por otras sedes de la firma).

“Hoy, las fronteras entre tiempo libre y familia están desdibujadas. Si uno lleva trabajo a casa quiere disfrutar su lugar de trabajo. Y las compañías que están a la vanguardia entienden esto”, dice Englebienne. En los inicios de la compañía, el socio solía jugar con autos a control remoto por los pasillos y luego dejaba el mando en su oficina para quien lo quisiese agarrar. “Así señalaba que somos un lugar de puertas abiertas y que está bien que todos nos divirtamos”, explica.

Globant es una firma con espíritu juguetón. En sus oficinas conviven un escenario para dar presentaciones que asemeja a un ring, un pelotero para mantener reuniones y una huerta orgánica. Ideas del estilo de los toboganes de piso a piso que Google tiene en sus oficinas de Zurich y el minicampo de golf que tiene YouTube en sus oficinas de California.

No sólo la arquitectura (ni las empresas de tecnología) indica si el lugar es amigable o no, hay prácticas que favorecen la distensión. En Unilever los empleados pueden jugar al metegol, ping-pong, Wii, PlayStation, ajedrez, damas, jenga, truco y póquer en un recreo del trabajo. Además se organizan festejos con pizza y helados para celebrar logros del equipo.

Es que lo contrario del juego no es el trabajo, sino la depresión. Así lo explicó el psiquiatra norteamericano Stuart Brown, fundador de The National Institute for Play (Instituto Nacional para el Juego), durante una conferencia Ted. Dijo que jugar en la infancia nos hace adultos felices e inteligentes, pero que el desarrollo de la inteligencia mediante el juego no se limita a esa etapa de la vida. “Nada estimula al cerebro como jugar”, aseguró, y dijo que “lo particular de nuestra especie es que estamos diseñados para jugar toda la vida”.

Una motivación extra

A nivel cerebral, el juego involucra los sistemas motivacionales del cerebro, en particular el llamado sistema de recompensa, relacionado con la acción de un neurotransmisor denominado dopamina. “Este sistema se activa en las actividades en las que experimentamos placer u otras sensaciones positivas y agradables, o cuando obtenemos consecuencias positivas de nuestras acciones. Promueve la búsqueda, la repetición y el mantenimiento de estas actividades beneficiosas, por eso se relaciona con la motivación hacia determinadas conductas”, explica Fernando Torrente, psicólogo, director del departamento de Psicoterapia del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).

Diversos estudios relacionan la diversión en el trabajo con la satisfacción en general y la mejora en la productividad, retención y servicio al cliente. También aseguran que las empresas con cultura de juego generan mayor compromiso y comportamiento ciudadano dentro de la organización, menos ausentismo y tendencia a la rotación.

La diversión puede mejorar la atención, la memoria y la creatividad. Cuando alguien se concentra en el juego afloja tensiones, baja barreras y puede dejar volar su imaginación sin ataduras.

Según Torrente, el humor permite observar escenas desde otro punto de vista, reinterpretar situaciones y cambiar muchas veces un estado emocional negativo. Aun así, el psicólogo advierte que mientras un grado adecuado de diversión y de emocionalidad positiva puede mejorar el funcionamiento cognitivo, el exceso de estados eufóricos “puede alterar nuestra atención, aumentar la distractibilidad y entorpecer el desempeño”.

Las empresas esperan que los empleados regulen por su cuenta los momentos que destinan a la diversión. “En una cultura de desempeño por objetivos, cada uno es responsable de sus acciones y de cómo administra su tiempo. La responsabilidad está en cada uno”, dice Melina Cao, gerente de RR.HH. de Unilever.

Gamification

El uso del diseño y los mecanismos del juego en espacios no lúdicos, como el trabajo, tiene nombre propio: gamification.

Estas aplicaciones pueden utilizarse para mejorar el compromiso del cliente, el desempeño de empleados, desarrollo personal y capacitación, entre otros fines.

Según un informe de la consultora Gartner, gamification ayuda a cambiar comportamientos, desarrollar habilidades y habilitar la innovación, y para 2014, el 70% de 2000 organizaciones globales va a tener alguna aplicación de este tipo.

La competencia y recompensa, características de los juegos, están presentes en las aplicaciones de gamification. Por ejemplo, Citibank usa un simulador que permite a altos potenciales actuar como el CEO de la organización y tomar decisiones de negocio con un horizonte de cuatro años. “La idea es aprender en un marco donde no hay riesgo”, explica Federico Racioppi, gerente de RR.HH. de Citibank. Diego Fernández Prato, ejecutivo de la banca corporativa y ex participante del programa, dice: “Exige concentración, pero también es divertido. Cuando vas obteniendo resultados comparás las decisiones que tomó tu equipo en relación a otros. Querés superarlos”.

En 1996, la consultora norteamericana Playfair propuso celebrar el primer martes de abril como el Día Internacional de la Diversión en la Oficina. Para este año, la 17ª edición, los consultores norteamericanos pretenden resignificar la frase trabajar como un perro y proponen llevar esas mascotas al trabajo. Es improbable que pasado mañana haya una invasión de canes en las empresas argentinas, sin embargo la iniciativa es un llamado de atención para los directivos que aún no se suman a la tendencia. Es que, como dice Brown, “el juego tiene un lugar biológico, como dormir y los sueños; no es algo que se haga sólo en el tiempo libre”.

Un estudio realizado recientemente por académicos de la Pennsylvania State University y la Twson University sugiere que un aviso de empleo que presenta la diversión entre los valores centrales de la empresa puede ser una buena herramienta de reclutamiento. Es más, el informe asegura que para los Millenials (es decir, nacidos a partir de la década del 80), la diversión en el trabajo tiene una gran atracción, aún más que la compensación o las oportunidades de desarrollo.

Beneficios del buen humor

  • Harlem shake
    La canción es un fenómeno global y viral en el que participan miles de empleados alrededor del mundo
  • Pura diversión
    El espíritu lúdico estimula al cerebro, produce ideas y lleva a una buena productividad laboral
  • Un modo de vida
    Las empresas con cultura del juego logran un mayor compromiso de los empleados y disminuyen el ausentismo

(por Marilina Esquivel, para La Nación Empleos, suplemento de Economía)